domingo, 11 de agosto de 2019

La voz de Dios


            Un rey poderoso deseaba comunicarse con uno de sus súbditos y envío un mensajero pero no hizo caso, le envío un segundo mensajero y tampoco escucho, envío un tercero, lo ignoró y el mensajero dijo “¿no escucharas la voz del rey?”, aquel hombre respondió “no necesito de nadie para hablar con él…”, y el mensajero sorprendido se marcho. ¿Qué pensara el rey de ese hombre?, lo tomara por arrogante y cerrara las puertas del palacio cuando él lo busque por necesidad.  
            Muchas personas suelen decir “no necesito de ningún hombre para hablar con Dios” –yo mismo solía decirlo- sin embargo, ¿Cómo saber si Dios desea expresarse por medio de los hombres?. Dios desea expresarse por medio de los hombres, Jesús refiriéndose a sus discípulos dijo “quien los recibe a ustedes me recibe a mí” (S. Mateo 10:40). Dios se expresa por medio de personas.   
            En la biblia existen muchos ejemplos que refuerzan esta posición. El caso más claro es el de Moisés, Dios le dice “ve y dile al faraón, rey de Egipto, que libere de su tierra al pueblo de Israel…” (Éxodo 6:11).
            El caso del profeta Jonás es muy claro, Dios habló con el pueblo del Ninive por medio de Jonás; “La Palabra de Dios fue dirigida a Jonás, hijo de Amittay, en estos términos: “Levántate, vete a Ninive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí” (Jonás 1:1,2).
            También está el caso del rey Saúl, rey de Israel, Dios habló a Saúl por medio del sacerdote Samuel: “Cuando Samuel vio a Saúl, Dios le indicó: “Este es el hombre del que te he hablado. El regirá a mi pueblo” (1era de Samuel 9:17) y cuando Saúl intentaba hablar con Dios, este no le respondía (1era de Samuel 14:37).
            Dios se toma la libertad de escuchar o no, de responder o no hacerlo –dicen que no responder también es una respuesta- Dios no escucha la oración del altanero, pero también, Dios es bondadoso y usa los medios para comunicarse con los altaneros; una Predicación, la Sagrada Escritura, el consejo de algún individuo, etc.  
            Un ejemplo pocas veces visto es el de Jesús con Pilato. Cuando Pilato pidió respuesta a Jesús por la acusación de los fariseos, Jesús no contesto, no respondió (S. Marcos 15:5), sin embargo, Dios habló con Pilato por medio de su esposa: “No tengas nada que ver con ese justo…” (S. Mateo 27:19). Dios le envío un mensaje a Pilato.  
            En ocasiones así pasa con nosotros también, Dios nos habla por medio de nuestros seres queridos, nuestros familiares. Por el pecado dejamos de escuchar a Dios que habló a nuestra conciencia y al ignorarlo manifestamos que nuestro amor por Él se mermo. Pero Dios se comunica con nosotros por medio de nuestros seres queridos para que en atención a ellos –a los que amamos- prestemos atención y optemos por hacer la piedad y la justicia. Dios nos habla por medio de personas para que existan testigos y –al cumplirse el exhorto- nuestra soberbia se vea devastada. Dios nos llama de múltiples formas.  
            Si escuchamos hoy la voz de Dios, la voz del perdón, del afecto y la justicia, no endurezcamos nuestro corazón.